Enclavado en el subsuelo del noroeste de Yucatán, el Cráter de Chicxulub es una cavidad de 200 kilómetros de diámetro donde los mejores científicos del mundo buscan cómo era la vida antes de la última extinción masiva hace 65 millones de años, que desapareció a los dinosaurios y favoreció la evolución de los antepasados del ser humano.

   Tiene su centro en el puerto de Chicxulub, en cuya ciénega aún está enterrado el aerolito que lo formó en tres segundos con el impacto que generó una explosión comparada a muchas bombas atómicas. La mitad superior del cráter está en el mar y la inferior, en tierra firme donde forma el Anillo de Cenotes.

   El descubrimiento del Cráter de Chicxulub se atribuye, principalmente, al ingeniero yucateco Antonio Camargo Zanoguera, ex trabajador de Petróleos Mexicanos (Pemex), empresa que perforó Chicxulub Pueblo del 20 de junio al 31 de diciembre de 1952.

    Se puede pensar que dio las primeras señales de su existencia en la hacienda San Antonio Baspul, de Chicxulub, en esos tiempos de la presencia de Pemex. Un ingeniero que integraba los equipos de perforación del pozo Chicxulub No. 1 mostró a doña Esperanza Loría Pérez unas extrañas, hermosas “piedras azules” que Pemex encontraba por primera vez en una exploración.

   Aquel día, el ingeniero petrolero envolvió con un pañuelo las raras piedras que, según dijo, serían analizadas en laboratorios de Pemex en la ciudad de México. La privilegiada testigo jamás volvió a tener noticias relacionadas con el hallazgo de esas raras rocas azuladas de Chicxulub, cuya existencia encajan con lógica medio siglo después de su descubrimiento en Baspul. Se sabe que el descubrimiento en Yucatán de piedras que sólo se funden a temperaturas muy elevadas y a grandes presiones motivó a científicos a sospechar sobre la presencia de algo extraño enterrado en las tierras del norte del Mayab.

   El Cráter de Chicxulub, uno de los temas científicos más famosos de la época, toma su nombre del puerto de Chicxulub y se formó antes que emergiera la Península de Yucatán como se conoce hoy.

   El 18 de julio de 2008, una comisión de la NASA integrada por los astrónomos  Adriana Ocampo Uria, Isabel Hawkings y Eric Christian visitó Chicxulub Pueblo como inicio de la promoción del cráter como Patrimonio Científico de la Humanidad ante la ONU. En octubre de 2012, el Consejo de Ciencia, Innovación y Tecnología del Estado de Yucatán instaló una muestra itinerante sobre el Cráter de Chicxulub en los bajos del Palacio Municipal del pueblo homónimo, donde estudiantes y moradores acudieron a conocerla. El 5 de junio de 2014, el Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY) inauguró el local temporal del Museo de Ciencias del Cráter de Chicxulub, en el Parque Científico Tecnológico de Yucatán, ubicado en Sierra Papacal, Mérida, donde exhibe recreaciones artísticas del tema y fósiles de dinosaurio.

    El 14 de abril de 2016, científicos de México, Estados Unidos, China, Japón y seis países de Europa convirtieron al cráter en un laboratorio mundial con la Misión 364, que con la plataforma Myrtle perforó frente a Sisal un pozo de 1,335 metros de profundidad, donde se extrajo rocas que serán analizadas en Bremen, Alemania, para saber cómo se regeneró la Tierra después de la caída del Aerolito de Chicxulub.

CIENCIA

EL CRÁTER DE CHICXULUB

Sitio web oficial de historia del Honorable Ayuntamiento de Chicxulub Pueblo

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