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En Chicxulub Pueblo ya era costumbre recibir con un “jo, jo, jo” al Santa Claus que venía del país donde el espíritu de la Navidad habita todo el año. Cuando alguien preguntaba a un niño de esta comunidad de dónde venía Santa Claus era seguro escuchar: de Alaska.

   “Mamá allá está Santa Claus. Ya le pedí mi bicicleta”, decía el pequeño Edwin Cisneros Uc después de ver a John, como acostumbran decirle al turista invernal. Desde que el Santa Claus de Alaska se presentó en una escuela de educación especial, su popularidad en la zona creció como la espuma. En realidad era el único Santa Original que vacacionaba durante el invierno en Yucatán.

   Las madres se emocionaban cuando veían la alegría que en sus hijos producía un juguetito que John les daba con un mensaje del Club de Leones de Alaska.

    Al llegar la época invernal una frase se escuchaba en los humildes hogares de Chicxulub Pueblo: “Mamá, mamá, ya llegó Santa Claus”. Y no es para menos, porque el Papá Noel de esta población era original. Residía donde el espíritu de la Navidad habita todo el año.

    Durante muchos años, John J. Boulette viajó miles de kilómetros desde ciudad Polo Norte, en Alaska, a este rinconcito de la tierra maya por recomendación de Hora y Bob, un matrimonio que ya fue llamado a la presencia de Dios.

   A petición de la señora Rocío May Pérez, hace más de una década Mister Boulette se vistió de Santa Claus para alegrar a los niños de la escuela de educación especial del pueblo. La blanca barba original de John inspiró a la maestra. Además, el turista “vive allá lejos”, desde donde viaja en su trineo en la imaginación de los niño.

   La primera vez que los niños vieron a Santa Claus se quedaron boquiabiertos, muy emocionados. En la historia de Chicxulub Pueblo nunca nadie había representado al mítico personaje que vive en el país del hielo eterno y que soporta temperaturas bajo cero. “Sentí mucha emoción porque era la primera vez que venía. Nos entusiasmamos tanto como nuestros hijos”, recuerda Nelia Uc Canto, quien presenció el primer festival que contó con la presencia del Santa Claus Original.

   Todos los niños lo respetaban. Desde que lo veían lo saludan con un “jo, jo, jo” y Mister Boulette contestaba el saludo con otro “jo, jo, jo”. Cuando el turista de Alaska empezó a venir al pueblo, los niños le decían en la calle Santa Claus, porque estaba vestido de Papá Noel cuando lo conocieron. En el parque los chavitos le dicían “Hola Santa”.

   Antes de llegar a Chicxulub, John Boulette fue el Santa Claus oficial de Alaska durante cinco años. En ese tiempo recibió 8,000 cartas de niños de todo el mundo, a las cuales respondía personalmente. “Eso hizo sentir bien a los niños que nos escribieron. Incluso había jóvenes de preparatoria. Eso es muy satisfactorio y todos la pasamos bien”, expresaba John Boulette, en su cabaña que tenía en el pueblo.

    Chicos y grandes querían a John y le agradecían que haya traído la esperanza de un juguete desde Polo Norte, ciudad situada a sólo 225 kilómetros al sur del Círculo Polar Ártico.

    “Antiguamente nuestros padres no nos hablaban de Santa Claus. Nunca conocimos quién era. En mi casa no había nada de eso”, se decía con tristeza. “En ese tiempo de nosotros no teníamos la ilusión de un regalo. Si había algo, nos lo daban; si no, pues nada”.

   Todos los años, John Boulette organizó una fiesta para regalar a los niños un juguetito, aunque sea una pelotita. En la imaginación, los alegres renos de narices rojas de Santa Claus venían arrastrando el trineo con los regalos del Club de Leones  de Alaska.

     En diciembre de 2003, cuando John bajó de un automóvil al llegar a la localidad, los pequeños lo recibieron con una pregunta: “¿Cuándo se hará la fiesta?”. El festival estaba dedicado a los pequeños que no tienen la dicha de tener Navidad y regalos en sus casitas.

     John J. Boulette adoraba Chicxulub Pueblo. Aceptó la sugerencia de Hora y Bob de pasar sus vacaciones invernales en Chicxulub Pueblo porque necesitaba un lugar tranquilo para descansar y donde ninguna persona pudiera encontrarlo. “Así fue como llegué a este lugar donde me adoptaron”, enfatizaba este Santa Claus Original, quien consideraba fantástico vivir en el corazón de este pueblo, alejado de las agitadas ciudades.

   Desde que John se vistió de Santa Claus en la fiesta de la escuela de educación inicial su fama creció sin parar. Primero fue al vecino pueblo de Ixil, más tarde a Mérida, Motul y Conkal. Todos los niños querían tener al Papá Noel del Polo Norte, ciudad del bellísimo Valle Tanana, en Alaska. Fue entrevistado por Diario de Yucatán y Canal 13 de la televisión local.

   A John J. Boulette le gustaba ser Santa Claus porque lo hacía sentir más joven. “Me siento muy satisfecho. Me hace sentir bien y sobre todo feliz”, comentaba el turista americano, quien representaba al Club de Leones de Alaska.

   En 1999, Mister Boulette fue embajador de Buena Voluntad en Alaska, la Columbia Británica y Canadá, donde conoció 47 clubes de Leones. Junto con un amigo, viajó a todos lados y su misión se hizo cada vez más grande. Un día le sugirieron que recolectara juguetes y organizara una fiesta para repartirlos para niños de Norteamérica. En ese momento, John Boulette se convirtió en Santa Claus.

    El Santa Claus Original alegró a muchos niños de Chicxulub Pueblo junto a su inseparable Duende Panchito, el entonces niño Francisco Emmanuel Andueza Medina.

   Su compañera Shelby murió en 2008. En diciembre de ese mismo año, el ingeniero John Boulette se despidió para siempre de su querido e inolvidable Chicxulub.

   En cualquier lugar donde ahora esté, ya sea físico o espiritual, enviamos a John un mensaje profundo: Gracias por aumentar la alegría de los niños y niñas de esta comunidad.

INOLVIDABLE

EL SANTA CLAUS DE CHICXULUB

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